sábado, 22 de octubre de 2011


Brisa del Sur dame el eco de tu llanto
el palpitar de tu suave zumbido en la mañana
el soyozo de tu lamento rompiendo en la sierra.

Como un grajo saltando del nido
me haces sentir libre, limpio y tierno
Esperando verte asomar por las anchas colinas
miro el horizonte infinito.

Suspiro por tu aroma de tomillo y oliva
mi delirio es tu apariencia invisible
y tu sólida sombra 
tu abrigo de escarcha
y tu grito de alondara...



Pedazos de miedo rompiendo el silencio,
mi pecho se expande partiendo el deseo
y el llanto quebrado exala el aliento
de trozos del alma que salpican mi cuello.

Travados y exiguos pensamientos negros
que destrozan la mente del gran caballero,
ausente  reflejo de un triste espejo,
soyozos y quegidos en sus muros eternos.

Pulmones doblados  ahogan el silencio
 del suspiro maldito de los niños recios
y tapizan el tronco sin mis brazos rotos,
las piernas se hunden en un mar de lodo.

Pedazos de miedo partiendo el silencio,
aguanto las horas cayendo en el tiempo,
sufriendo la pena del triste olvido,
matando el hambre de un corazón sin brío.